El Madrileño
El Madrileño nace de la idea de reinterpretar la cultura del bar castizo madrileño desde un lenguaje contemporáneo, sobrio y con personalidad. Más que construir una identidad nostálgica, el proyecto busca capturar una actitud: los momentos en la barra, los rituales cotidianos y ciertos códigos profundamente ligados al imaginario de Madrid.
El logotipo se construye a partir de una tipografía serif con presencia y carácter, inspirada sutilmente en la rotulación tradicional de cervecerías y comercios clásicos. El isotipo, por su parte, parte de una figura muy reconocible dentro de la cultura de bar: el señor con el palillo en la boca. Un gesto cotidiano y cultural que sintetiza el carácter del proyecto y transmite esa mezcla de seguridad, costumbrismo y elegancia despreocupada tan propia del Madrid castizo.
La paleta cromática combina azul marino profundo y blanco crema, construyendo una identidad sobria, cálida y atemporal. A partir de ahí, se desarrolla un sistema gráfico muy contenido donde piezas como los posavasos, las servilletas, la señalética o la papelería adquieren protagonismo.
El objetivo del proyecto era transmitir autenticidad y cercanía, alejándose de una estética gastronómica excesivamente cuidada para representar el bar como realmente se vive: un espacio social, imperfecto y lleno de carácter.







